El “Bus de la libertad”: Discrepar no es odiar

Ya había hablado antes sobre el famoso “Bus de la libertad” cuando salió la luz en España. No me extrañara que llegar a otros países y al final, ese día llegó. Ya ha hecho su paso por países como México y, más recientemente, Chile. Sí, el bus llegó acá, aunque claro, con un mensaje diferente pero con una intención muy parecida (era que no). Era de esperarse que hubiera tanto detractores como personas que estuviesen a favor del susodicho bus (así como personas que les da igual, pero no cuentan, viven en su burbuja).

En fin, muchas personas seguramente se estarán preguntando cosas como “en qué les afecta que este bus haga su recorrido” y tal.  Para intentar explicar esta polémica, repasemos un poco el mensaje que éste lleva:

#ConMisHijosNoSeMetan

Nicolás tiene derecho a un papá y a una mamá

Estado + Familia

Respecto a lo primero, discrepo un tanto. Considerando el contexto en que el mensaje que se da, pensemos un poco: ¿por qué Chile es un país donde hay gente llena de odio, ignorancia, prejuicios y discriminación? Precisamente por la forma en que esas personas fueron criadas. Y en muchos casos, nadie se metió. La idea es criar a los niños con amor y llenarlos de valores, pero desde el momento en que se les inculca anti-valores, pasan estas cosas que solemos ver a diario contra los grupos minoritarios. Para que vean que el cómo uno los cría SÍ puede afectar al resto.

Por eso, si vemos que alguien incurre en esas faltas, lo mejor es re-educar y que alguien se encargue de despejar esos mitos. No les pedimos que sean pro-LGBT, pero sí informarse y culturizarse más y, al menos, respetar a alguien que es diferente del resto.

Está de más mencionar que eso de la “ideología de género” es una falacia, pero lo dejaré para otra ocasión.

Respecto al tema de “Nicolás tiene derecho a un papá y a una mamá” (del cual ya sabemos cuál es la referencia), eso no sólo puede hacer alusión a la transfobia, sino a la LGBT-fobia en general. Y otra vez sacan a la luz el tema de la “ideología de género” para afirmarlo. Sinceramente, prefiero que un niño se críe en cualquier familia que le dé los suficientes valores y el amor que necesita, y no necesariamente tiene por qué ser heterosexual. De hecho, ¿dónde dice que la familia tiene que estar compuesta por un hombre y una mujer? ¿En la Biblia? ¡Por favor! Como católico, encuentro que ese libro tampoco tiene por qué dictaminar nuestra forma de vivir.

Respecto a la última frase… un burdo intento por hacer un estado no-laico (que en realidad no está lejos de lo que es la realidad actualmente y de hecho es algo que tiene que acabar).

Respecto al tema de Marcela Aranda… he tenido que leer cada ridiculez que dijo esa señora que la verdad no se merece mis comentarios. No más me limitaré a decir que es una subnormal graduada summa cum laude. Una razón más para odiar a los fanáticos religiosos y a los conservadores.

Algunos agregados al final antes de acabar con este post.

Primero que todo, que quede bien claro: discrepar no es odiar. No por no estar de acuerdo con una cosa, implica necesariamente que tenga que odiarla o coartarle su libertad de hacer lo que quiera mientras no haga daño a los demás (como aplica para este caso). Los fanáticos religiosos me dan mucha pena, en serio. No puedo tomarlos en serio. Puedo respetarles sus ideas, pero no su derecho a transgredir a los demás en nombre de éstas. Y no, no existe eso de la “dictadura gay” (tema que también explicaré en otro post).

Por último: para los que dicen “oye, hay temas mucho más importantes que tratar, y bla bla bla bla”: lo sabemos. Y de eso he estado hablando mucho este último tiempo, y los que me conocen, saben lo que pienso de todo lo que acontece en este país. Pero esto tampoco es algo que haya que dejar pasar ni echar a saco roto. Porque parte de un desarrollo de un país es la cultura, la sabiduría, la educación, y la abolición de toda ignorancia y prejuicio que existe en un gran cúmulo de personas, que lamentablemente hacen de Chile un país homófobo, racista, xenófobo e ignorante. (Al que le quede el poncho, que se lo ponga, se ve bonito). Un pueblo bien educado es un pueblo difícilmente manipulable, y el conocimiento es la mejor arma que puede tener. Ya con eso, pueden salir al paso del resto de temas que nos afectan a todos como sociedad y evitar caer en votar por las mismas ideas retrógradas de siempre.

Eso sería. Iré a dormir.

Jorgicio

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