MP3: ¿Crónica de una muerte anunciada? [Spoiler]: No tan rápido, joven

Los medios se volvieron locos y llamaron un poco al pánico al difundirse la noticia de que el MP3 estaba “oficialmente muerto”. O al menos eso era lo que anunciaron sus creadores. Bueno, no exactamente, sino que simplemente los del Fraunhofer IIS habían anunciado que la licencia de dicho formato de música digital había pasado a ser caduca, según un comunicado que ellos mismos emitieron. Y como era que no, las reacciones no se hicieron esperar. El mundo se divide en la gente que niega su “desaparición” (entre los cuales me incluyo), y la gente que se resigna a ello, que normalmente es gente que está un tanto desinformada y se cree lo que cualquier titular sensacionalista diga. Así fue como la noticia dio la vuelta al mundo y mucha gente se pregunta qué es lo que realmente está pasando, si el mp3 va a morir o no. Pero bueno, ¿qué pasó exactamente entonces? ¿En qué vamos a escuchar música o bajarla? ¿Seguiré escuchando mi música entonces? Bueno, algunas respuestas intentaré darlas a lo largo de este post, no sin antes dar un pequeño adelanto respondiendo a lo que (tal vez) muchos estaban esperando oír o leer: NO, el mp3 NO va a morir. Bueno, no exactamente.

¿Que qué?

A ver, me explico. «¿Qué pasó exactamente?», nos preguntamos nuevamente.

Vuelta al comunicado emitido por el Fraunhofer IIS, e intentando resumir lo que querían decir, es que simplemente esa misma entidad, que es la encargada de mantener las licencias y las patentes, las van a abandonar. Dejarán de distribuirlas, en otros términos. ¿En qué se traduce esto? En que esas licencias ahora serán libres… y abandonadas a su suerte. Ahora: «libres» en el sentido de que dejarán de ser un formato propietario como lo ha estado siendo desde sus inicios. Incluso en el mismo mencionan que muchos servicios multimedia (como los streamings, por ejemplo) están difundiendo alternativas que buscan brindar la misma calidad por bajos bitrates (y bajo peso, por cierto), como el Advanced Audio Coding (AAC para los amigos). Bueno, ese tema lo tocaré más tarde.

Volviendo al tema, ello ha llevado a creer que el mp3 está oficialmente condenado a morir, a pesar de que ellos hayan querido decirlo así, siendo que eso no es del todo cierto.

Cuando abandonan la licencia de un software o de algo en particular (en este caso, el formato de audio), queda libre para que la gente no tenga que pagar un peso por ello. Aunque eso, en el caso del mp3, es algo que viene desde hace mucho. En sus inicios, cuando dicha creación vino de la mano de un señor llamado Karlheinz Brandenburg, inicialmente fue creado para transmitir música desde los operadores telefónicos (ustedes entienden, un ejemplo clásico es la “musiquita de espera” cuando están contactando una oficina de tal servicio de noséquecosa, por ejemplo, Movistar). Sin embargo, su desarrollo tomó años hasta que oficialmente fue distribuido como un formato de audio digital. Aunque dicho desarrollo concluyó en 1992 con su certificación ISO, no fue hasta 1993 que oficialmente vio la luz por primera vez, y en 1995 empezó a masificarse. ¿El responsable? Internet.

Ni yo lo podía haber dicho mejor.

En sus primeros años de marcha blanca y posterior luz verde, conseguir un mp3 no era fácil. Había que pagar por ello. No se conocía mucho del warez, del P2P y esas manos. No fue hasta la época de Napster (1999) en que la difusión del mp3 se descontroló. A pesar de que dicho servicio desapareció, siguieron apareciendo otras maneras de distribuirlo. ¿Se acuerdan de Kazaa y de iMesh? Tal vez de Ares se acuerden más. Y de Soulseek también. De hecho estos dos últimos aún existen. Para qué hablar del torrent y las descargas directas. Y eMule, por supuesto.

Mientras tanto, Brandenburg y compañía estaban preocupados por buscar formas de distribuir de manera segura y legal los archivos mp3. Y llegó un momento en que el mp3 es el formato de audio digital más difundido en el mundo, lo que nos ha llevado a bajar toda la música que queramos a nuestros PCs. Finalmente, pagar por un mp3 dejó de ser un problema desde hace eones porque simplemente llegó a un punto en que (casi) no era necesario. Y ahora con esta liberación de las patentes y licencias (y dejar de distribuirlas, por supuesto), el mp3 pasó a ser más libre que nunca.

Ya, mucha cháchara, ¿qué pasó entonces?

Entonces, vuelta a la pregunta, ¿qué va a pasar con el mp3? Simplemente eso: será un formato libre más. No va a morir mientras la gente lo siga usando. Menos aun si es el formato que dio el puntapié inicial a servicios de música por internet, como Spotify y Google Play Music por ejemplo. ¿Será software libre entonces? Técnicamente podría decirse que “sí”, pero no exactamente como lo pensamos, digamos, con licencias tipo GPL, BSD o MIT, por ejemplo.

Sin embargo, hay un detalle que no he mencionado aún. Teniendo una licencia libre (tal como lo sabemos ahora), si bien no va a morir, tampoco va a recibir el mismo soporte o tratamiento que ha tenido hasta ahora siendo software privativo. Por eso se dice que será abandonado a su suerte. Últimamente la difusión y/o la compra-venta de música se ha hecho en formatos alternativos como el AAC (¿ya lo había mencionado antes?), que con la aparición de los iCosos (iPhone, iPad, los Mac… ustedes entienden), últimamente se ha vuelto más difundido, así como también por ser el formato de difusión musical más usado por algunos servicios de streaming por ser de bajo consumo. Es común encontrar actualmente, por ejemplo, señales de radio que utilicen ambos formatos (mp3 y AAC), y si comparamos, notamos que AAC consume menos ancho de banda que el mp3 (además de no tener necesidad de pagar licencias para difundir contenido en dicho formato o códec). Por eso también se dice que el mp3 está condenado a morir. Si seguimos hablando de códecs, contenedores y formatos en general, también podemos encontrar otras alternativas en la misma línea (de compresión con pérdida), como el OGG Vorbis. Ese códec tiene cualidades muy similares al AAC, y también es superior al mp3 en cuanto a relación compresión-calidad de sonido se refiere. Sin embargo, no tiene mucha difusión, ergo, no mucha gente lo conoce ni lo toma en cuenta (esto pensando en que el común de la gente suele tener una tendencia reacia a lo que sea “software libre”). ¿Pasaría lo mismo con el mp3 entonces? (Pueden tomarla como una pregunta abierta si quieren)

Comparemos, por ejemplo, los reproductores de música portátiles (los llamados “MP3” también). Sólo reproducen mp3 y, a lo sumo, wav. ¿Cuántos hay así que permitan escuchar en OGG? Bueno, muy pocos. Aunque con la masificación de los smartphones, eso dejó de ser un problema… a menos que usen un iPhone. ¿Pero a quién le importa? AAC, poh perro. También, para los más audiófilos, existen los códecs con algoritmos de compresión sin pérdida, como el FLAC y el APE, pero eso ya da para otra historia. ¿Y los mensajes de voz en WhatsApp y Telegram? Opus, que ofrece casi las mismas ventajas que el AAC y el OGG y a pesar de ser relativamente nuevo (va para los 5 años ya), ya ha ganado terreno en esos lares y puede también ser una buena alternativa a ellos.

¿Otras consecuencias? Sí: Fedora y Slackware anunciaron que incluirán, en futuras versiones, el códec lame (el que está detrás del mp3) por defecto, cosa que antes el común de las distros de Linux no lo hacía por razones más que obvias. Y probablemente Chromium (el proyecto de código abierto detrás de Google Chrome) lo traiga activado por defecto en alguna futura versión, quién sabe.

Así que quede claro: el mp3 no morirá mientras la gente lo siga prefiriendo como parte de su rutina diaria. Podrá no tener el mismo soporte que antes, pero eso no cambiará la historia. Denle mucho amor, larga vida y prosperidad para que siga siendo perpetuado como el formato más escuchado jamás. Y sí: podrán seguir escuchando su música en su PC, celular o donde sea. Y si tienen algún reproductor de mp3 portátil en casa, quizás sería una buena idea guardarlo de reliquia. Y de paso: mis homenajes a la canción más escuchada de toda la historia: “Intérprete desconocido – Track 01.mp3”.

Jorgicio

Notas al cierre: Sí, sé la diferencia entre códec, formato, y contenedor, así como entre bitrate y calidad, si no soy weón, poh.
Aparte, tengo mi tremenda colección de música tanto en mp3 y ogg. Pueden consultarla aquí.

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