@carmentuitera-gate, o el gran problema de odiar a alguien gratuitamente

carmentuitera
Porque ella lo vale.

Tirarle mierda gratuitamente a una persona se ha vuelto una moda en estos días, y es precisamente porque entre tanta gente odiable, hay personas que no tienen la culpa de nada y por hacer algo que no les parece, las puteadas les llegan a la orden del día. Precisamente el tema esta vez es con Carmen Tuitera.

Para ponerlos en contexto, primero déjenme explicarles quién es ella: Carmen Tuitera (de nombre real Carmen Castillo) es una relacionadora pública que tiene una Pyme hecha para ello, además de dar charlas motivacionales bajo el concepto de “Brillemos Chile“, así como tratar temas como autoayuda, moda, maquillaje y maternidad, entre otros.

Ahora bien, si el tema viene de hace mucho tiempo, ¿por qué recién lo estoy tocando ahora? Simple:

El lunes vagando por la timeline en Twitter, me puse a mirar los Trending Topics y vi que ella figuraba en ellos. Ahí quise ver exactamente qué pasó con ella y ahí vine a cachar qué onda: Carmen había concedido una entrevista a la revista Paula para hablar de su pelo y de lo bacán que se siente ser rubia. Y de brillos y demases. El problema no está en ello, sino en la gente que inmediatamente se pone a putearla sin ningún motivo aparente (o de peso). Se supone que no debería sorprenderme ya que el tirarle mierda es algo que viene desde hace mucho tiempo, pero llegó a un punto en que, personalmente, me superó. Ergo, este post.

Es aquí donde me pregunto: ¿tan mal estamos como sociedad?

Apenas me enteré de este asunto, no dudé en emitir mi breve opinión en la red del pajarito:

Vamos a aclarar un par de cosas: La revista Paula de siempre que ha tratado temas superficiales como moda, belleza, y cosas de ese estilo. No veo por qué les sorprende que Carmen salga hablando esas cosas. Ni mucho menos que sea motivo para putearla.

Aparte, que ella hable de brillar y esas cosas, ya es asunto de ella, y no veo en qué afecte a alguien. Por lo mismo, no veo motivo para tratarla mal. No es política, no roba (esperemos), no emite boletas ni a Penta ni a SQM ni a ninguna de esas cosas. No sabemos si está a favor o en contra de la dictadura de Pinochet ni es algo que debería interesarnos tampoco. A ella la conozco desde hace mucho tiempo (desde los tiempos de Twitter), nos seguimos ahí y en Instagram, y nunca he visto que haya tenido algún problema en particular con nadie, ni mucho menos haya emitido algún comentario desagradable al nivel de los fachos pro-vida UDI o esas yerbas. Incluso, su fama ha llegado a tal nivel que incluso ha sido invitada a dar charlas en el extranjero (en serio, así, a ese nivel). Aparte, ella es mamá soltera (sí, ella hace de mamá y papá a la vez y no he visto que lo haya alumbrado en algún momento), y las puteadas respecto a ello no pudieron faltar. Argumentos más estúpidos no podían faltar.

Tirarle caca hasta por si acaso llega a niveles en que no puede ser normal. La gente que hace eso no puede ser normal y dudo que sean mentalmente sanas. Quien sabe si puedan ser un potencial peligro a la sociedad .___.

Por eso mismo: puede o no puede gustarte algo o alguien, lo entiendo porque en gustos no hay nada escrito, pero de ahí a odiarlo, ¿no será mucho?

¿En serio?
¿En serio?

Y seguramente muchos se escudarán bajo la enmienda de la “libertad de expresión”, y déjenme decirles algo: una cosa es la libertad de expresión y otra cosa es el libertinaje de expresión. Tratar mal a alguien sin motivo y/o sólo por diversión sobrepasa los límites de la libertad de expresión y ahí es cuando se convierte en un problema bastante serio que, incluso, debería ser considerado un trastorno mental crítico cuando no hay un motivo de peso para hacerlo. Acá no se habla de censura, sino de recato.

Lamento tener que haber llegado a un post para decir lo que pienso de este tema, pero encontré que era justo y necesario. Hay gente que no es capaz de brillar con luz propia como lo hace Carmen Tuitera. Hay gente que no tiene esa capacidad de dejar pasar algo que no les gusta, o no saber expresar su descontento con respeto. Hay personajes a los que se les tiene un odio justificable, como los paladines de la Dictadura (Merino, Pinochet, la Vieja Lucía, etc.), Jaime Guzmán, cualquier UDI/RN/DC/PPD, o incluso a los vendidos del PCCh (y su sección púber de los Juanito Juega Con Caca) y del PS; y otros, como Carmen, que no tienen la culpa de nada.

Como había dicho antes:

Lo que A habla de B, dice más de A que de B

Ahí la dejo, señores. Juzguen ustedes mismos.

Jorgicio

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