Viajé en avión… ¡Y me gustó!

No tengo mucho que ofrecerles más que este cerro iquiqueño visto desde el aeropuerto.
No tengo mucho que ofrecerles más que este cerro iquiqueño visto desde el aeropuerto.

Los que me conocen, saben que no soy una persona que no suele hacer viajes largos. Ni menos en avión. Primero porque acá en Viña (bueno, Quilpué, que está cerca) no hay aeropuertos (el Torquemada no está abierto al público para realizar viajes, y para que eso pase, sería tanto como esperar la próxima era glacial, el estadio de la U o que en Chile haya educación y salud gratuitas, pero eso es otro tema). Segundo: los viajes que realizo bien seguido son a Santiago, La Serena y Ovalle, donde es más fácil llegar en bus, ya que para poder viajar en avión, tendría que viajar primero a la capital, allá tomar un bus que me lleve al aeropuerto y ahí abordar el susodicho medio de transporte, lo que supone mucho trámite y un severo dolor al bolsillo (ya les explicaré porqué). Aparte que tengo un terminal de buses a la vuelta de mi casa 😀 Y aparte, soy medio pobre.

Por lo mencionado anteriormente, es que me vi en la necesidad de escribir este post. Para los que aún no lo saben, pasé mis vacaciones en Iquique, donde mi familia paterna. Fui a la fiesta de La Tirana y celebré mi cumpleaños allá ya que caía al día siguiente de dicha festividad (sí, weón, estuve de cumpleaños un día domingo). Sí, fui en bus, que son 25 horas con la raja pegá pegado al asiento.

Dejando ya ese tema de lado, quería volver en un medio que fuera más rápido y que supondría una experiencia nueva. Así fue como decidí volver a casa en avión.

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El pasaje

Partamos con lo primordial: el pasaje.

Ya se acercaba agosto, una época de baja demanda, donde podría encontrar pasajes baratos. LATAM no es malo, pero son demasiado usureros aunque sé que proveen un buen servicio, así que decidí irme por Sky. Los vuelos low-cost son lo que la lleva ahora, así que busqué algo luego y que fuera relativamente barato. Así encontré un pasaje barato y el resto no me importó mucho, yo sólo quería viajar. No entendía el tema de las clases, a lo mucho sé que en las más baratas no te dejan escoger el asiento. Como era de esperarse: estaban agotadas.

Finalmente encontré algo que se adapte a mis necesidades. Un vuelo desde el Diego Aracena a las 14:40 hrs. el lunes 8 del presente mes en clase Q a CLP$ 48000, que más con la tasa de embarque sube a CLP$ 55782. El tiempo de llegada estimado al Comodoro Arturo Merino Benítez era a las 16:55 hrs. Efectivamente fue así.

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El checkin

Como se habrán dado cuenta, al momento de comprar el pasaje no les deja escoger el asiento inmediatamente, sino que había que esperar hasta 48 horas antes de la hora del vuelo (el plazo máximo es 3 horas antes del mismo). Ahí es cuando se hace el famoso proceso del checkin, donde, dependiendo de la clase, me dejaba escoger el asiento. Me fui en pasillo. Luego imprimí 4 copias de la tarjeta de embarque a color… por si las moscas. Al final descubrí que no era tan importante que fuera a color con tal de que el código QR que contenía se viera bien porque lo revisan al momento de hacer el embarque. Claro, tuve que para ello recurrir a la vieja usanza de ir a un cyber ya que la impresora de mi tata no tenía hojas y no encontré a nadie más con impresora. Volví al 2004.

El empaque

Este proceso era sencillo: simplemente tratar de equilibrar peso. Claro, posteriormente tuve un incidente con ello que les contaré más adelante.

Llegar al aeropuerto

Ofrecen un servicio de transfer que se debe solicitar con 24 horas de anticipación. Afortunadamente, mi papá se tomó el tiempo y decidió llevarme allá. Claro, llegué más temprano que de costumbre por si acaso. Todo cubierto.

Miren, me encontré un amiguito en el baño del aeropuerto.
Miren, me encontré un amiguito en el baño del aeropuerto.

¡Llegó el momento!: El embarque y un problema de peso

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Llegué al Diego Aracena y todo bien, es un aeropuerto muy bonito, todo muy ordenado. Así que decidí apenas llegar hacer el proceso de embarque. Con una copia de la tarjeta en mano, llegué al panel de Sky. Ahí todo bien, pero luego empezaron los problemas… bueno, EL gran problema: la maleta era enorme y tenía 7 kilos de exceso. Pesó un total de 30 kilos. Cobran CLP$ 4760 por cada kilo de exceso, por lo que me dieron a escoger entre pagar el monto correspondiente (CLP$ 33320) o quitar peso. Como no tenía dónde más llevar tal exceso de peso (y no andaba con más bolso que el que siempre uso en la mano), no me quedó otra opción. Afortunadamente, mi papá antes de irse me había dado 20 lucas, ya con eso quedé un poco más aliviado y el dolor de mi bolsillo no era tanto. It’s something.

El exceso de peso, al final, descubrí que estaba entre unos libros, unos bototos (que al final llevé a puro pasear, ya que en Iquique prácticamente no llueve), y perfumes que me encargaron en la Zofri, además de un exceso de ropa que no quería pero que me obligaron a llevar desde mi casa. Era que no.

Ya me dicen que soy heavy.
Ya me dicen que soy heavy.
(La foto la tomé habiendo ya llegado a SCL)

Un almuerzo con un sabor agridulce y rico a la vez

Y no por el sabor del mismo, ya que estaba exquisito, sino que otra vez mi bolsillo tenía una pena que no podía callar.

Vi la carta en el menú de la cafetería que había ahí, y llegué a pensar que hay mucha usura ahí. Luego pensé: Era entendible. Era un aeropuerto, y evidentemente tenía que correr con más gastos de impuestos. Ergo, la comida era más cara. Pedí un ave pimentón (CLP$ 5500) y una bebida (CLP$ 1800). Al menos fue contundente y me fui dejando una propina, quedando un saldo final de 8 lucas. ¿Que si lo vale? Sí, puede ser, pero para la otra llevo un sandwich de la casa o compro un almuerzo portátil aparte.

De la puerta al avión

Tenía que embarcarme a las 14:00. Tras un largo rato haciendo hora y jugando Pokémon Go (que al final lo único que encontré era un gimnasio), pasé por la puerta. Ya saben, el procedimiento regular para el equipaje de mano. No pasé a la primera el detector de metales, así que dejé en una cajita todo lo metálico que tuviera en mis bolsillos (candados, llaves, monedero…) y luego todo normal.

Luego me tocó hacer la fila. Eran dos filas repartidas por rango de asiento (tenía el 17C). Con el boleto y carnet en mano, luego nos hicieron pasar al avión.

Y de repente, un Fernando Kliche salvaje aparece. (Click en la foto para verla más grande)
Y de repente, un Fernando Kliche salvaje aparece.
(Click en la foto para verla más grande)

 

Despegue, vuelo y aterrizaje

Como era de esperarse, nos pidieron que apagáramos los celulares. El avión empezó a las 14:30 a correr por la pista y luego hizo el despegue. Se sintió como algo en la guata, como que algo carga sobre uno, pero se siente bien.

Ya a miles de metros en el cielo, teniendo el celular apagado (y cargando), opté por no usarlo porque descubrí que no hay wifi en el avión. Así que decidí, por mientras, leer un poco de “Historia Secreta de Chile 2” de Jorge Baradit para amenizar el viaje.

La comida en el avión la venden, así que me compré un combo con un sanguchito para engañar a la tripa. Muy rico todo.

Estaba de lo más bien leyendo el libro que mencioné antes cuando de repente, nos avisan, a las 16:30, que el avión estaba pronto a aterrizar.

Ya en SCL…

Llegó el momento de bajar. Por un momento, me sentí como un rockstar bajando por la escalera. Luego noté que unos buses nos estaban esperando para llevarnos al edificio principal del aeropuerto. Ahí descubrí que la gente no podía transitar por la pista de aterrizaje (que era enorme).

Llegó el momento de reconocer el equipaje. Contrario a lo que sucede en los buses donde nos dan una etiqueta con el número del equipaje, en un aeropuerto no pasa eso. Por eso hay que prestar mucha atención a la hora de retirar la(s) maleta(s) y recordar, exactamente, cómo era(n), porque ahí las cosas se hacen al ojo.

La vuelta a casa por tierra

Al salir del aeropuerto, hay unos buses que llevan hasta alguna parte de Santiago. Es muy común que se usen para llegar al terminal Pajaritos, donde además hay una estación de metro. Apenas llegué allá, tomé el primer bus (en Tur Bus) para llegar acá a Quilpué. ¿Les dije que tengo un terminal a la vuelta de mi casa?

Mi abuelita fue a recibirme. Y el resto ya nada más importa.

Algunas cosas que agregar

  • En Sky hay tips para comprar pasajes más baratos. En resumen: eviten viajar en temporada alta (de diciembre a febrero y en junio y julio, así como fines de semana largo o cuando haya mucha demanda). Compren los pasajes con mucha anticipación (de preferencia, 2 meses o más). Y ojalá de ida y vuelta, salen mucho más baratos. Si hay ofertas, ¡Aprovéchenlas!
  • Si viajan por LATAM, no olviden registrarse y acumular kilómetros 😀
  • Se puede comprar con la Cuenta RUT.
  • Para la otra, tendré que planificarme más. Ojalá la memoria no me lo impida porque necesitaría fechas para armarme una especie de calendario para ver cuándo tengo disponible para viajar. No es gracioso que te salga el examen de grado el mismo día que tenga que viajar.
  • Lo que es muy probable, es que los próximos viajes a Iquique los haré en avión 😀
  • Cobra más sentido el dicho de que “se pasó volando”. Un viaje de Santiago a Iquique son poco más de 2 horas.
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  • Llevaré mi maleta que es más pequeña. Y esta vez, seré más estricto a la hora de llevar la ropa. (La roja que vieron, es de mi abuelita)
  • Llevaré otro bolso también, por si hay que alivianar peso.
  • Llevaré más dinero por si las moscas
  • Los próximos encargos que me hagan de la Zofri los mandaré por correo de allá mismo. No esperaré a traer las cosas para luego enviarlos por paquete desde acá.
  • Los vuelos nacionales suelen ser más caros que los internacionales. Oh, la ironía.

Y bueno… ésa fue mi experiencia en avión por primera vez. ¿Que si volaría de nuevo? Sí. ¿A Iquique? Por supuesto, ¿cómo no? ¿Y al extranjero? Claro, pero ahí ya necesitaré más dinero y un pasaporte.

C’est la vie.

Jorgicio

4 comentarios en “Viajé en avión… ¡Y me gustó!

  1. Día datos, no creo que sean más caros los pasajes nacionales que los internacionales, siempre es más conveniente comprar ida y vuelta.
    Y el otro dato, en sky puedes acumular puntos con banco chile

    • No sé, he visto que son más caros nacionales que internacionales, si tenemos en cuenta que si se va a viajar dentro de América, digamos, Brasil y Argentina los destinos más frecuentes.
      Y se agradece el dato, pero no tengo Banco Chile, tengo Banco Estado :c

    • Así es, aunque lamentablemente hay veces en que es más caro viajar dentro del país que dentro de Sudamérica o incluso a EEUU. Pero me sirvió de experiencia y la voy a repetir.

      ¡Gracias por pasarte! Un saludo. Y me gustó el link que pusiste al comentar 😀

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