Viajé en avión… ¡Y me gustó!

No tengo mucho que ofrecerles más que este cerro iquiqueño visto desde el aeropuerto.
No tengo mucho que ofrecerles más que este cerro iquiqueño visto desde el aeropuerto.

Los que me conocen, saben que no soy una persona que no suele hacer viajes largos. Ni menos en avión. Primero porque acá en Viña (bueno, Quilpué, que está cerca) no hay aeropuertos (el Torquemada no está abierto al público para realizar viajes, y para que eso pase, sería tanto como esperar la próxima era glacial, el estadio de la U o que en Chile haya educación y salud gratuitas, pero eso es otro tema). Segundo: los viajes que realizo bien seguido son a Santiago, La Serena y Ovalle, donde es más fácil llegar en bus, ya que para poder viajar en avión, tendría que viajar primero a la capital, allá tomar un bus que me lleve al aeropuerto y ahí abordar el susodicho medio de transporte, lo que supone mucho trámite y un severo dolor al bolsillo (ya les explicaré porqué). Aparte que tengo un terminal de buses a la vuelta de mi casa 😀 Y aparte, soy medio pobre.

Por lo mencionado anteriormente, es que me vi en la necesidad de escribir este post. Para los que aún no lo saben, pasé mis vacaciones en Iquique, donde mi familia paterna. Fui a la fiesta de La Tirana y celebré mi cumpleaños allá ya que caía al día siguiente de dicha festividad (sí, weón, estuve de cumpleaños un día domingo). Sí, fui en bus, que son 25 horas con la raja pegá pegado al asiento.

Dejando ya ese tema de lado, quería volver en un medio que fuera más rápido y que supondría una experiencia nueva. Así fue como decidí volver a casa en avión. Continuar leyendo