Mamo spoke in class today: Mamo que NO estás en los Cielos

Santificado NO sea tu nombre. Hasta nunca.

Se supone que no se le debería dedicar ninguna palabra, ni ningún homenaje o mención porque no se lo merece. Pero un desahogo nunca está de más.

Manuel “Mamo” Contreras, ex-director de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA, para los amigos), y mentor de muchos crímenes en la dictadura de Pinochet, dejó de existir el 7 de agosto. Es evidente que muchos celebren, así como mucha gente que lo despide con honores. En serio, ¿qué honores?

Ok, apoyo a la gente que celebra; pero la verdad, es que tampoco hay mucho de que. Partamos de que fue enjuiciado, y encarcelado durante el gobierno de la Concertación en el Penal Cordillera, donde vivió en cabañas y gozó de muchos lujos, posteriormente llevado a Punta Peuco el 2013 cuando el Cordillera fue clausurado durante el gobierno de Sebastián Piñera. Compartió lecho con otros asesinos de su mismo lecho, como Miguel Krassnoff y el ya fallecido Odlanier Mena. Aun así, nunca dejó de vivir bien, ni se arrepintió de todos los crímenes cometidos en dictadura, dejando entrever, por ejemplo, que Punta Peuco está lejos de ser como Bastøy, y los límites que cruza la maldad de una persona.

El Mamo fue parte de la Operación Cóndor, que operaba tanto en Latinoamérica como en Estados Unidos. No olvidemos el atentado en coche bomba contra Orlando Letelier y Carlos Prats, por mencionar algunos.

Fue condenado a ~529 años, que ha ido subiendo a más de 1000; pero cuando empezó a enfermar, fue llevado al Hospital Militar, donde murió tratado como general, y cremado vestido como tal.

Curioso que un gobierno se quiera desentender ahora de ello, cuando en el pasado, condenó al Mamo con beneficios.

Las reacciones en las redes sociales no se hicieron esperar, aparte de las celebraciones en Plaza Italia y fuera del Hospital Militar. También hubo críticas por ello.

Un argumento bastante común que se puede leer, es algo del tipo “Celebrar la muerte de una persona, sea como haya sido, te hace tan malo como la misma”. Algo bastante trillado. Ok, malo será, pero eso no es nada comparado con los crímenes que se cometieron en dictadura. Al menos, no ando matando ni torturando gente porque piensa distinto que yo. Es más, nada lo justifica. Es lo mismo que cuando se celebró la muerte de Pinochet o el asesinato de Jaime Guzmán en el 91. Y se seguirá cuando vayan cayendo uno a uno los artífices de uno de los genocidios más grandes en la Historia de Chile. (Sí, aún esperamos cuando se muera la Vieja).

En parte, el Mamo se fue impune. Y para peor, con muchos secretos sobre los Detenidos Desaparecidos a la tumba.

Aun así, el verdadero triunfo no (sólo) está en cuando esa gente se muera, sino en cuando se borren, uno a uno, los legados (¡TODOS!) que dejó la Dictadura, como la Constitución actual. (Aunque esto es algo que haré mención el 11 de Septiembre siguiente). Algo parecido a como sucede en Alemania y Hitler.

Y claro, hay muchas cosas más que cambiar en este país para que sea para mejor. Quizás lo anterior contribuya a ello.

No hay mucho que celebrar aún. Bueno sí, un poco.

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Para acabar, unas joyitas.

Hasta nunca. Que Pinochet y la Friendzone te acompañen en el infierno.

Jorgicio

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