El caso Hello Kitty: cuando nada es lo que parece

Todos miren a este personaje. Sí, muy reconocido, muy sobrevalorado, sobreexplotado, todo lo que quieran. En cada rincón del mundo hay una referencia a ella. Hasta se han inventado leyendas urbanas de ella. Nada nuevo.

De hecho, la revelación de ayer no me causó ninguna sorpresa. ¿Tanto impacto por darse a conocer el hecho de que Hello Kitty no es una gata? O más bien exactamente: el personaje no es una gata.

Si se fijaran más en la esencia y el verdadero actuar de este personaje, se darían cuenta que no es más que eso: una niña hecha personaje, siendo que ése es el público al que está orientada. Que tenga una apariencia de gata antropomorfa, es otra cosa. Pero el personaje per se es humano. No será la primera y única en serlo, de todas maneras. Si no, pregúntenle a Don Gato, u a otros que actúan más como humano que como el animal que aparentan ser.

En resumen, eso pasa por fijarse más por la apariencia que por el verdadero personaje.

Y como era de esperarse: en respuesta a ello,  Peanuts confirma que Snoopy es un perro. Más obvio no puede ser, siendo que originalmente fue creado para ser y actuar como lo que nosotros sabemos que es: un perro. Tampoco será el primero y único. Si no, pregúntenle a Bugs Bunny o al Lagarto Juancho.

Bueno, ése es el desahogo a la orden del día. Y se desilusionen tanto por su superficialidad.

Jorgicio