Lo que tienen que saber a la hora de comprar un mouse

Mi nuevo mouse. Y láser, más encima.

Hola a todos 😀 Hace un tiempo que he dejado de escribir en este blog, o bueno, no con tanta frecuencia como antes. Bueno, no he andado muy creativo que digamos, ni con mucho que aportar, pero entre pega y paro y mi U igual me dejó medio corto xD

Aprovecho primero de homenajear a un gran hombre que hace muy poco nos ha dejado. Me refiero a Douglas Engelbart, quien junto con Bill English, inventaron uno de los inventos que ha revolucionado la informática actual y ha prestado por años una gran utilidad: el mouse.

Aprovechando de que el mío anduvo muriendo, no anda muy preciso que digamos; y encima, periódicamente tengo que comprarle pilas recargables porque andan muriendo (bueno, sólo 2 veces, nada más), tomé la decisión de comprarme uno nuevo. Y tras una investigación por internet, en combinación con mi experiencia, quiero dejarles estos tips que les van a ser muy útiles.

  • Diseño. Aunque en gustos no hay nada escrito, hay que considerar qué tipo de mouse es cómodo para cada usuario. O cada mano. Los hay altos y gordos, o chatos y delgados. Lo importante, es que la mano no se canse con el uso, ni menos correr riesgos de contraer el síndrome del túnel carpiano (jejejejeje) xD
  • DPI. Poca gente se fija en este detalle que, en cierta medida, es bastante importante. Y pocos saben qué significa esa sigla. DPI es la abreviatura para Dots Per Inch (puntos por pulgada, por lo que también se suele usar la sigla PPP). Dicho valor afecta en cuanto a lo que es la velocidad de desplazamiento del mouse (no la precisión, como muchos creen). O sea, la distancia que hay entre un punto y otro. Si se tienen pocos DPI, significa que la distancia que separa un punto de otro es mayor, lo que hace que sea bastante impreciso el movimiento debido a la velocidad, así como decir “el puntero se posiciona donde quiere”. Sucede al revés si ese valor es mayor. En el fondo, es la resolución a la que es capaz de procesar el mouse.
    La importancia depende del uso que le demos. Si es de uso cotidiano, onda, para tareas que cualquier usuario promedio hace en su diario vivir como revisar el correo, las redes sociales, leer documentos, etc., ese valor no es de vital importancia. Incluso hasta un mouse de 400 u 800 dpi le sirve. Pero para quien trabaja en áreas donde el movimiento y la precisión son de vital importancia, como un diseñador o alguien que sea gamer, los dpi no son algo que tengan que pasar a segundo plano. Al contrario. De todas maneras, nunca está de más consultar al vendedor la cantidad de dpi que tiene el mouse.
  • ¿Óptico, trackball, bolita o láser? Los mouse de bolita son los primeros que se comercializaron (no así los que se inventaron). Han apañado durante harto tiempo. ¿Quién no se ha entretenido sacándole la bolita para jugar con ella, o limpiar todo el polvo que guarda ahí adentro y que ella misma lo cubre? Sin embargo, no se puede poner en cualquier superficie, por lo que solventaron ese problema con la aparición del mouse óptico, donde la bolita fue reemplazada por un sensor que emite una luz roja. Otra excusa para entretenerse mientras el mouse estuviera conectado. A la vez, también apareció el trackball, ideal para quienes no les gusta mover mucho la mano, y la bolita (que en vez de estar adentro, está a un costado) se mueve sólo con la ayuda del dedo pulgar. Aunque no a cualquiera se le hace como dicho mecanismo.
    En la actualidad, los mouse ópticos son los más comercializados, y brindan mayor velocidad, exactitud, y adaptabilidad a una gran variedad de superficies. Aunque aún presenta problemas con cierto tipo de éstas, unos se comercializan con un mejor sensor óptico, y otros con no tanto.
    El mouse que funciona a base de láser tiene un mecanismo similar al óptico. En vez del sensor de la lucecita roja, se usa un sensor láser, invisible al ojo humano, que brinda mayor adaptabilidad a una gran cantidad de superficies, incluyendo el vidrio, pese a que no siempre funciona como quiere (dependiendo tanto del propio mouse como del vidrio). Además, provee más DPI que uno óptico, y mayor precisión. Es ideal para gamers y diseñadores gráficos, entre otras áreas que se requiera precisión y pulso.
  • ¿Cable o inalámbrico? Depende del uso que se le dé. Para uso cotidiano, es recomendable que sea inalámbrico, ya que uno no tiene que andar lidiando con problemas de cable, como que se corta, se enreda, y volás de ese estilo. El problema reviste en que, pese a que tenga mucho DPI o frecuencia, siempre se va a perder información, ya que ésta vuela “en el aire”, y no siempre el receptor va a recibir todo lo que se envía. (Lo mismo sucede con la WiFi). Por ende, si uno va a comprar un mouse de ese estilo, fíjense en detalles como la frecuencia (si es que el mouse es del tipo de Radio Frecuencia, siendo éste el más comercializado y económico). La Radio Frecuencia no es el único método que se usa para mouses inalámbricos; también estuvieron los infrarrojos (¿existen aún?). Y por último, los por Bluetooth, más caros, y buenos hasta en cierto punto, pero si el notebook o computador tiene un sensor bluetooth interno, nos ahorra un puerto USB a usar.
    Otra desventaja de los mouses inalámbricos, es que funcionan a base de pilas. Aunque siempre se recomienda comprar pilas recargables, hay que notar que no son nada de eternas. También tienen sus ciclos de vida, lo que hace que después de tantas cargas y descargas, se gasten y dejen de funcionar, lo que hace necesario el comprar unas nuevas.
    Pero si a uno le incomoda que se pierda información, y le molesta que el mouse responda como quiere, no queda otra que comprar uno por cable. Si es tal el caso, fíjense que éste sea resistente y ojalá reforzado o gordo. Y no boten el alambre que trae, siempre será de mucha utilidad 🙂

Eso es lo que creo que hay que considerar a la hora de comprar un mouse. Por supuesto, el mouse perfecto va a depender del uso que se le dé, así que ahora a ustedes les toca usar sus propios criterios para que encuentren el ideal para ustedes 😀

Jorgicio

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