El legado de lo aprendido tras la muerte de Daniel Zamudio

Hola, amiguitos. Sí, han pasado muchos días desde el último post que escribí. Y la Universidad no me ha dado tiempo para ello. Pero ya casi a fin de semestre, tengo “algo de tiempo” para ello, así que aquí estoy. Ya, al grano, dijo el pollo.

Obviamente me enteré de lo sucedido con Daniel Zamudio. De principio a fin (o eso creo). Al menos he opinado en Twitter y cosas así, y tras lo que pude observar, puedo concluir muchas cosas que se han aprendido (al menos yo) de todo lo acontecido.  Bueno, veamos:

  • El retardo de la reacción a los hechos: Con esto me refiero a algo bastante (y a la vez tristemente) clásico: Esperar a que ocurra algo para, recién, reaccionar. Con ello, me refiero a cosas como la Ley Antidiscriminación (Ley Daniel Zamudio, para los amigos). Algo parecido a la ley Matthew Shepard (dado a que las circunstancias de los hechos son las mismas). Tengo entendido que dicho proyecto de ley (o algo parecido) empezó a tramitarse desde antes, digamos… gobierno de la Bachellet. Ahora esperaron que ocurriera esto para recién darle importancia. ¿Quiénes están en oposición? Adivinen pues: la derecha. ¿Quiénes más? (y claro, un DC).
  • La malformación y tergiversación de la información: Sabemos que Daniel Zamudio murió el pasado 27 de marzo. Día martes. Previo a eso, quedó con muerte cerebral tras los golpes recibidos. Sin embargo, días antes (por ej: el domingo 25) algunas supuestas fuentes (incluyendo el Movilh) lo estaban dando por muerto. Y antes de eso, en las redes sociales. Era fácil ver mensajes previos a la fecha de su real muerte como “Daniel Zamudio, QEPD” y cosas así. Chicos: está bien que la muerte cerebral signifique una muerte clínica, pero no es una muerte real ni técnica. ¿Pero era necesario ser tan buitres como para anticiparse a los hechos? Qué mal, ¿ah? Por eso: no confíe en todo lo que le digan. Mientras no haya una fuente 100% verídica (como su madre, quien desmintió los hechos), es falso.
  • La homosexualidad no es una enfermedad; la homofobia SÍ. ¿Es necesaria una explicación para eso?
  • Hay veces que los golpes físicos pueden doler más que las palabras, incluso matar. Duh. Capitán Obvio al rescate.
  • No todos los violadores son homosexuales y/o se comportan como tal. Lamentablemente, es un prejuicio que suele ser común, lo que fomenta la homofobia.
  • La Iglesia Católica olvida que Chile es un país laico. Para este caso: ¿qué tiene que andarse metiendo en las decisiones del estado respecto a temas asociados con la homosexualidad? ¿Por qué la ven como un pecado y se hacen los weones respecto al tema de la pedofilia? Juzgue usted.
  • El sobrevalorado y mal manoseado concepto de tolerancia, así como el doble estándar de algunas personas. Hablar de “tolerancia” como concepto global nos queda muy grande, ¿no creen? Sí, pedimos tolerancia respecto a alguien que es distinto y piensa distinto, como son los LGBT en general, sin embargo, no soportamos a los flaites, el reggaeton, los lanzas, los neonazis, los fachos, y todo lo que, para nosotros, sea una lacra social. Por último, si vamos a hablar de tolerancia, que sea de algo específico. Porque todos tenemos cierto grado de tolerancia, y somos tolerantes con algunas cosas y con otras no. Pero no generalicemos, por favor. Por eso evité hablar de ese concepto cuando emitía opiniones de los hechos. Hablando del doble estándar: Hay gente que tira tallas y molesta a los gays y se ríen de ellos, y piden justicia y lloran la muerte de Daniel Zamudio. Dafuq?
  • La gente es valorada cuando está por perderse/está perdida/está agonizando/ha fallecido. Otro clásico. Una lástima que Daniel Zamudio se haya hecho conocido sólo por haber sido víctima de la homofobia, ese cáncer de la sociedad que merece ser extirpado. Pero no importa, se aprovecha esa instancia para aclarar que cuando uno cae, muchos se levantan. Y eso va para los true solidarios. Y claramente, y aunque usted no lo crea, el hecho de difundir esos mensajes de apoyo sí sirve de algo. Sólo decía…
  • Los “neonazis chilenos” son pura contradicción. O más bien dicho “morenazis”. Todo lo contrario a la ideología original que buscaba la “raza pura y aria” (rubios y ojos azules); acá es todo lo contrario a eso, o sea, puros mestizos.
  • El tener un título y haber egresado de una “universidad connotada” (como la Universidad Católica) y hacerse conocido por los medios de prensa, así como escribir en un diario, no te hace mejor persona. Si no me creen, pregúntenle a la Tere Marinović, como ejemplo clásico.
  • La educación parte por casa también. Enséñenles y eduquen a sus hijos acerca de que a pesar de ser diferentes, todos somos iguales. No fomente la homofobia.
  • Todos discriminamos, de alguna forma. Por ej: cuando nos gusta una persona, la encontramos distinta del resto, en algún aspecto. Ahí estamos discriminando. El problema fue cuando dicho concepto se llevó hacia una connotación negativa. Entonces ahí hay que hacer distinción. Nosotros abogamos para que desaparezca la mala discriminación, ésa que busca afectar, herir, dañar a un determinado grupo de personas que son distintas a nosotros. Por eso, de todas maneras, yo personalmente apoyo la Ley Anti-discriminación.
  • El amor no discrimina sexo, color político, religión o algún otro aspecto. El amor es amor en cualquier persona. Punto. Ley a favor de las uniones y matrimonios gay… ¡AHORA!
Eso es lo que he aprendido y logré rescatar de todo lo acontecido. Como heteroaliado, estoy más que nunca afiliado a causas como ésta. Para que nunca más en Chile…

Jorgicio

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