El respeto a la mujer… ¿hasta qué punto?

Advertencia: Si usted es demasiado moralista como para leer algo como esto o encuentra que esto es bastante polémico, simplemente absténgase de leer, cierre la página y vaya a echar maldiciones a otro lado. Gracias.

La idea de escribir esta entrada nació de una conversación que tuvimos con mi primo y mi abuelita respecto a ello. Y también sé que a las mujeres hay que respetarlas, tratarlas con delicadeza, bla bla bla… pero hay un montón de cosas que me hacen dudar un poco respecto al tema.

Recuerden que desde hace años, como a comienzos del siglo XIX (puede que me equivoque en la fecha, les advierto), las mujeres pedían igualdad de derecho. Que el mismo trato se les dé a los 2 sexos por igual, sin distinciones. Y así es como se ve en la mayoría de los casos en estos días. Ahora… ¿qué tiene que ver dicho discurso? Simple: hay mujeres que se aprovechan de su condición para hacer daño (no lo neguemos aunque queramos, esos casos existen y conozco algunos), ya sea verbal, psicológico o físicamente. ¿Qué es lo que comúnmente se hace o “debiera hacer -según principios éticos y morales que a varios nos han enseñado en la casa para imponer cortesía-” en estos casos? Los hombres comúnmente debemos agachar el moño, aguantar que nos traten como debieran. Si les hiciéramos lo mismo a las mujeres, claramente responderían de vuelta (no digo que todas lo hagan) y quedaríamos nosotros de maricones.

Entonces la pregunta es… ¿dónde está la consecuencia?

Volviendo al tema de la igualdad de derechos, creo en ello. O nos hacemos daño todos, o nadie se hace daño. Pero yo (al menos) no permitiré ser pasado a llevar por alguien que se aprovecha de sus derechos (sea quien sea). Si a mí una mujer me golpeara (si es que no la he provocado antes o no le he hecho nada) o me dijera chuchadas o algún daño de ese tipo, yo no arrugo al decir que respondería de vuelta. Lo siento, pero tengo que defenderme. Recuerden el Código de Hammurabi: ojo por ojo, diente por diente. Aunque lo ideal es como lo había dicho Gandhi: Ojo por ojo y todo el mundo queda ciego. Si me faltan el respeto, yo lo falto de vuelta, y ahí es donde no discrimino. Recuerden: el respeto se gana, no se obtiene gratuitamente por tener “derechos”.

Bueno, ésa es mi opinión, y no me importa lo que diga el resto, ahí es donde se ven las buenas personas: en las buenas y en las malas, independiente de lo que uno opine. Y no me van a cambiarams

Jorgicio

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4 comentarios

  1. Coty dijo:

    Así es Jolgijo, también creo que el respeto es mutuo y la violencia se ejerce de diversas maneras, y todas son negativas para la comunicación entre sexos…Igual hay que reflexionar que si el tema de la violencia hacia las mujeres está en boga es por algo ¿no?
    Y leí por ahí que las mujeres no tienen que exigir derechos, esos ya están…

  2. David Vega dijo:

    En ningún caso justifico el “ojo por ojo”, cuando de cosas negativas o de daño se trata.

  3. “Ojo por ojo, diente por diente”
    ¿Crees que el mudo sería mejor si lucháramos infinitamente contra los otros por una cuestión de igualdad? Claramente no somos tan fuertes como para mantener algo así y uno caería ante el otro tarde o temprano, pero llegar a tal punto es suicida y a la vez testarudo.
    Si bien la mujer luchó y exigió igualdad de derecho es mas bien para dejar de ser tratada de mantenida, inútil y excluida, y tener de una vez por todas algo que decir ante la aplastante y humillante palabra de los hombres de esa época. Yo tampoco soy de la idea de dejarme pasar a llevar por cualquier persona, pero tampoco pretendo luchar fuego con fuego. Ellas estan bajo nuestros mismos derechos, estamos a la misma altura, pero ¿No que se supone que somos seres racionales, pensantes y emocionales? ¿Quieres que todo esto baje a un nivel de trato salvaje, en que si me muerden yo muerdo? Hay que saber como responder, pequeño Jorgicio, hay que ser sabios en como afrontar la vida, las personas, y el respeto a nuestros pares. Si un día te pegan, primero preocúpate de saber por qué te pegaron antes de responder, piénsalo y luego ve si se merece o no una respuesta.

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